Dante permaneció unos segundos en silencio, observando las escaleras por donde Aurora había desaparecido. Luego, sin apartar la vista, hizo un leve ademán con la cabeza hacia Alonzo, que había permanecido al margen, tenso como un resorte.
—Asegúrate de que Vittorio y Francesco se vayan. Ahora.
Alonzo asintió sin decir una palabra y se acercó a los dos hombres, que aún no habían bajado completamente la guardia. Con gestos discretos, pero firmes, los guió hacia la salida. Vittorio lanzó una últim