Aurora bajó las escaleras con el corazón latiendo con fuerza. Sus pasos eran rápidos, impulsados por una mezcla de ansiedad y esperanza. Al llegar a la sala de estar, sus ojos se iluminaron al ver a Giuseppe de pie, esperándola con los brazos abiertos.
Sin pensarlo dos veces, Aurora corrió hacia él y se arrojó a su pecho, abrazándolo con todas sus fuerzas, sintiendo la calidez y seguridad que solo él podía darle.
—La mia ragazza, (mi niña) —susurró Giuseppe con voz temblorosa, rodeándola con s