Mundo ficciónIniciar sesiónLos gritos y suplicas que Amelia con valentía había callado, ahora se escuchan porque las heridas con el soplete y las cuchillas, hacen que la quemadura de la cera, sea insoportable al punto de no poder mostrarse firme e inquebrantable.
— ¡Se los suplico! ¡Deténganse! — grita ella intentando alejarse de la cera que es colocada desde la altura.— Es lo que mereces por intentar asesinar a mi hija. Yo no soy de las que dejan que Dios s






