Capítulo 168: Estar calmados

El señor Barack se marcha dándonos el espacio que como esposos ya no necesito y yo pienso que era mejor cuando el dolor que me causaba era vaginal por tanta fricción debido al sexo salvaje o extenso.

— Quiero que te alejes de mí. — digo con frialdad.

— Puedes odiarme tanto como desees, Axael, puedo vivir con tu desprecio, odio e incluso con tu distanciamiento, pero, no sin que estes viva sabiendo que puedo hacer muchas cosas por ti.
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