Pasaban de las nueve de la noche, hacía mucho tiempo desde la última vez que Lauren se quedó en las oficinas a tiempo extra. Crawley no las remuneraba merecidamente, de ahí que ningún trabajador deseara trabajar más de lo debido. El trabajo era su remedio a los ahogos de la vida personal, sentada frente a su ordenador todo lo demás acontecía en trasfondo. Mantenía su mente enfocada en algo que, si bien entendía como primordial, a la hora de revelar las cartas pasaría en su vida sin mucha pena n