166. Secretos y Susurros
LORENA
El instinto es un animal que nunca duerme. Puedes intentar sedarlo con lógica, puedes intentar callarlo con amor, pero cuando huele el peligro, se despierta y te muerde la garganta.
Y mi instinto lleva tres días gritando.
Miro el reloj de péndulo en el pasillo de la mansión. Su tic-tac resuena en las paredes altas, marcando el tiempo de mi soledad.
Las once de la noche.
Max no ha llegado.
Isidora duerme en mi regazo, un bulto cálido y perfecto que huele a leche y talco. Ella es mi paz. P