Mundo ficciónIniciar sesiónEl mercado de Lavapiés huele a especias y a madera húmeda y al café que alguien está haciendo en el puesto del fondo izquierdo.
Son las diez y media de la mañana de un domingo de octubre.
Diego llega con los niños a la entrada del mercado y Camila ya está ahí, con las manos en los bolsillos de la chaqueta y el pelo recogido en el moño que lleva cuando no hay clientes que ver y el aire de alguien que se levantó







