CAPÍTULO 83: HIPOCRESÍA
—Mucho gusto —saludo con la misma sonrisa falsa—, Isabella Montenegro de Velazco —remarco esa última palabra, odio que me trate con condescendencia y una falsa modestia.
Tomo su mano y enseguida ella me atrae hacia su cuerpo para darme un abrazo. Me da un beso en ambas mejillas, pero al momento de soltarme, sus uñas se clavan con fuerza en la piel de mis brazos.
—¡Ah! —me quejo.
—Ay, lo siento, no me di cuenta. —Se disculpa de inmediato con una voz chillona y una falsa m