CAPÍTULO 84: NO ES UNA SIMPLE AMENAZA
Trato de controlar mi enojo mientras doy zancadas para alejarme lo más pronto posible de allí. Becca me sigue rápidamente, y cuando llegamos al baño, comienzo a intentar limpiarme la ropa empapada.
—Esa mujer lo hizo a propósito —murmuro, sintiendo cómo la rabia y la frustración se acumulan.
Becca me observa con preocupación, pero intenta calmarme.
—No le des el gusto de verte alterada. Eso es lo que quiere.
Respiro hondo, intentando calmarme, pero estoy ha