CAPÍTULO 82: DERBI
Su manera tan contradictoria de tratarme es lo que me confunde. Su mano todavía sigue acariciando mi cabello y esa media sonrisa que esboza acelera mi corazón sin que lo pueda controlar.
Aparto su mano con delicadeza y me doy media vuelta hacia mi escritorio. Suspiro. Necesito distanciarme de él. Cuando estemos solos no puedo permitir que me confunda.
—Supongo que ya sabes lo que pasó en México —comienzo a decir.
—Sí, Dan me lo reportó. Lamento que hayas vuelto a un callejón