CAPÍTULO 177: ESTÁ CON SU PADRE
Edward
—Débora, ¿con quién hablabas? —pregunto al entrar en la habitación.
La pelirroja se gira con una sonrisa despreocupada, bloqueando su celular con un movimiento rápido.
—¿Ah? Con nadie importante. Solo esas molestas llamadas para ofrecerte líneas telefónicas —responde con un encogimiento de hombros, como si no fuera nada—. ¿Ya se durmió tu hijo?
—Sí, lo he acostado en la cama de arriba, como me dijiste —digo, dejándome caer en la silla de ruedas con un susp