CAPÍTULO 176: LA LLAMADA
Los segundos se convierten en una tortura interminable, y mi mente no hace más que divagar en los peores escenarios. Camino de un lado a otro, incapaz de quedarme quieta. La casa se siente más grande y vacía, como si se hubiera tragado a Jake, a Ricardo, a cualquier atisbo de paz que alguna vez existió aquí. La angustia me consume, invadiendo cada rincón de mi cuerpo. No puedo comer, no puedo pensar con claridad, y mucho menos descansar. Mi corazón late tan fuerte que m