La tensión entre ella y su padre se hacía cada vez más evidente, y las palabras duras que le había dirigido hacían que se sintiera aún peor.
Mylene intentó mantener la compostura y seguir comiendo, pero la comida no tenía sabor y sentía un nudo en el estómago que no desaparecía.
Nadie parecía darse cuenta de lo que estaba sucediendo en esa mesa. Los invitados a su alrededor estaban tan ocupados en sus conversaciones que no se daban cuenta de la incomodidad que se respiraba.
Solo cuando algún ej