Estábamos los 4 cenando en la pequeña mesa de la cocina, la misma de siempre, la que se movía porque tenía una de las patas rotas. Supongo que era una metáfora de nuestra familia, disfuncional y dañada y sin nadie que lo repare.
-Cómete tus verduras mi amor- le dije gentilmente a mi niño, que jugaba con el tenedor revolviendo la comida que no tenía una buena imagen.
-Sí, cómetelas que no son gratis- respondió mi madre secamente, como no se trata a un niño, mientras encendía un cigarrillo en l