-Quédate con la abuela mi amor- dije luego de darle el desayuno y vestirlo.
-No me dejes mami- se aferró a mi pantalón con fuerza suplicando que no lo abandone.
-Mi amor- dije dolida por dejarlo otra vez solo- Mami tiene que conseguir un trabajo para que puedas tener juguetes nuevos.
Mi madre estaba apoyada contra la pared mirando la escena, de brazos cruzados, esperando a que me vaya
-¿Juguetes nuevos?- exclamó emocionado.
Sonreí al ver cómo sus ojitos húmedos por lloriquear se iluminaban.