Estuve alerta todo este tiempo mientras esperaba la hora de subir al tren, mirando con sospecha a todas las personas que caminaban alrededor nuestro, todos parecían ser secuaces de Nicolás, no podía confiar en nadie.
Mi niño se había dormido abrazando a Teddy en mi regazo, era tan pequeño y vulnerable, lo abracé acercándolo más a mí, debía protegerlo a toda costa. Sabía que en cualquier momento el doctor o alguna de las enfermeras se daría cuenta que uno de sus pacientes había desaparecido de