Nicolás vio como el tren se llevaba lejos de él a su esposa y al niño. arrebatándolos de sus brazos.
Arrodillado en el frío suelo, sentía que se había acabado todo, que tenía que dejarlos ir, porque él era un monstruo que solo causaba daño a esa mujer.
-Señor, ¿Se encuentra usted bien? - Se dio media vuelta y miró hacia arriba, encontrándose con su empleado mirándolo desde arriba con lástima, había olvidado por completo que el muchacho estaba ahí. Seguramente vio toda su actuación lastimosa d