Primero fuimos a una feria de ropa barata, de esas que están en grandes galpones con los puestos apretados unos al lado de los otros, yo estaba feliz, ¡No sabía qué elegir! Toda la ropa era hermosa.
“No tienes que elegir, llévate todas y listo” Me había dicho Nicolás.
Al principio me sentí incómoda con esto, pero luego de la tercera prenda se sintió bien, él no parecía molesto por toda la ropa que estaba comprando, simplemente asentía con la cabeza y extendía su tarjeta de crédito al vendedor