Entré al automóvil con las palabras en la garganta. ¡Le hubiese dicho de todo si no fuera porque sería un escándalo!
Luego de unos minutos finalmente Nicolás entró. El aire dentro del coche se sentía pesado y no lo pude soportar más:
-¿Cuál es tu problema?- Solté sin pensarlo
-No sé a qué te refieres, vine aquí a recuperar tu honor- Respondió tranquilamente.
-¿Honor?- Me reí- ¿en qué siglo piensas que vivimos?
-Dilo como quieras, pero esa mujer ya no va a molestarte más- Decretó
Mantuve la mir