Nicolás empezó a sentir que su cuerpo respondía ante lo que veían sus ojos, su esposa en la cama, rozando sus sábanas contra su pequeño y maravilloso cuerpo. Nunca se había sentido tan excitado por una mujer como ahora, y ni siquiera lo estaba haciendo a propósito, ella no había notado que estaba en la puerta observándola como un depredador a su inofensiva y distraída presa, y eso lo enardecía aún más. ¿Qué pasaría si las cosas fueran más allá? Ni siquiera se habían besado y su cuerpo ya esta