Nicolás corrió y abrió la puerta de su habitación de una patada, que seguramente rompió el picaporte, se tiró hacia adelante, preparado para pelear con quien sea que estuviera agrediendo a su esposa.
-¡Aléjense de…!- Enmudeció a mitad de la frase.
No había nadie por ningún lado, buscó rápidamente detrás de las gruesas cortinas, por la ventana, quizás habían saltado, en el armario. Nada.
Confundido, se giró hacia Carla, quien todavía estaba recostada en la cama, con los ojos cerrados con fuerza