Nicolás y Carla le dieron el beso de buenas noches al pequeño, apagaron la luz y inclinaron la puerta. Luego confirmaron que la pequeña Emma estuviera dormida en su cuna en la habitación contigua y fueron de puntitas de pie hacia la habitación matrimonial.
Su esposo cerró la puerta de la habitación con cuidado, esperó unos segundos, rogando que los niños no se despertaran y luego suspiró victorioso.
-Al fin un momento a solas- sonrió malicioso.
Carla le sonrió sonrojada, no era la primera ve