Cuando comprobaron que Nicolás estaba estable lo pasaron a una habitación común, donde su familia lo pudo ir a visitar mientras aguardaban a que recuperara la conciencia.
La primera vez que abrió los ojos, el joven mafioso se sintió perdido, no tenía idea de donde estaba y qué había pasado. Como si los recuerdos de los últimos días los hubiera reprimido en su subconsciente, cómo si su mente quisiera protegerlo.
-Mi amor…- escuchó al lado suyo y giró su rostro hacia donde venía la voz, encontrá