Carla vio desde su habitación en la clínica a doctoras y doctores corriendo por el pasillo hacia una misma dirección, se los veían bastante apresurados, parecía una emergencia. Sin poder soportar la curiosidad y la sensación de inquietud en su nuca se bajó lentamente de la cama, con cuidado de no caerse porque aún estaba débil y se asomó por la puerta.
-¡Traigan el desfibrilador!- gritaron desde dentro del quirófano que estaba al final del pasillo.
-¡Que venga la anestesista!- volvieron a grit