En este momento estoy sentada en el jardín, observando a Omar mientras juega con sus autos. El sol de la mañana ilumina su cabello oscuro, y su risa cristalina llena el aire, haciendo que mi corazón se sienta un poco más ligero. No puedo evitar sonreír al verlo tan feliz, tan lleno de vida. Es hermoso, mi pequeño, con esos ojos azules intensos que siempre logran derretir cualquier tristeza en mi interior.
Omar se acerca a mí con un par de autos en sus manos, mostrándomelos con emoción.
—Mam