Cuatro años después
Desperté sintiendo el calor del pequeño cuerpo de Omar acurrucado a mi lado. Aún medio dormida, observé su cabello oscuro desparramado sobre la almohada y esos ojos azules intensos que tantas veces me habían recordado el pasado, pero que ahora eran mi única razón de vivir. Su respiración suave y rítmica llenaba el cuarto de una paz que solo él podía brindarme.
Omar, con su ternura infinita y su espíritu lleno de vida, se había convertido en mi todo. Desde el momento en q