Me encontraba durmiendo tranquilamente, arropada en mi pijama, cuando sentí algo húmedo en mis labios. Una sensación extraña me hizo despertar, y al abrir los ojos, me di cuenta de que Matt estaba encima mío, su rostro demasiado cerca, sus labios rozando los míos.
El miedo y la repulsión me invadieron de inmediato. Lo empujé con fuerza, mi corazón latiendo desbocado.
—¡Matt, suéltame! —grité, con la voz temblorosa y llena de pánico.
Él se detuvo, sorprendido por mi reacción, pero su expre