La noche había llegado, y con ella la cena en la mansión White. Sabía que iba a ser una noche difícil, llena de tensiones y miradas juzgadoras, así que me aseguré de vestirme a la altura de la ocasión. Elegí un vestido rojo, elegante y sofisticado, que me hiciera sentir segura aunque por dentro estuviera llena de incertidumbre. También vestí a Omar con un pequeño traje que lo hacía ver como un caballero en miniatura.
Cuando llegamos, la mansión White se alzaba imponente ante nosotros, un record