Cuando Jesús llegó con Claudia, notó a su madre diferente. Ella parecía haber llorado y no estaba igual de sonriente que siempre. El pequeño se preocupó de inmediato con su encantadora inocencia.
-Mami, ¿Te duele el estómago?- Le preguntó abrazándola
-Un poquito hijo- Mintió para no preocuparlo. Tampoco podía decirle que le había ocurrido ni la causa de su angustia. Él era muy pequeño para entender
-¿Por eso llorabas mami?- Claudia miraba la situación que se desarrollaba con tristeza por saber