Ángela no quería tener que repetir la experiencia de ir a ver a Vincent, pero era consciente de que lo poco que le había dicho no servía de nada. Se había sentido tan juzgada, él parecía un juez dispuesto a sentenciarla injustamente.
Debió ir nuevamente a ese apartamento al que no deseaba volver a acercarse. Sentía que no tenía ni una pizca de energía después de tantas humillaciones y lo que más le dolía era no tener ánimos de nada. Jesús le preguntaba si irían al parque o a algún lugar, pero