Claudia le había prometido a Jesús que se despediría de Vincent en su nombre y así lo hizo. Ella sabía dónde vivía y encontrar el apartamento suyo no fue muy difícil.
-Hola, ¿Puedo pasar?- Claudia miró el lugar y él se apartó
-Si, pasa. ¿Gustas algo de beber o tienes miedo de ser envenenada por mi?- Ella lo observó sin entender
-¿Disculpa?
-Ángela jamás quiso un vaso de agua porque desconfiaba de mi- Ella comprendió y sonrió, era algo que su amiga haría
-Acepto un café- Sonrió en agradecimie