Mientras Ángela se sentía cada vez más perdida en sus propios pensamientos y en el sentimiento de culpa que se alojaba en su pecho, Vincent escribía a toda hora.
Él había descargado su frustración y trabajado sin descanso en la historia que debía limpiar la imagen de Ángela. Creyó que acabando esa historia ella podría darle una oportunidad de enmendar el pasado de alguna manera. Él tenía en su teléfono varios borradores y los había perfeccionado para enviarlos a la editorial. Sabía que esa his