Durante toda la mañana, Evan se había sentido atrapado por la intensidad de aquellos ojos azules que no lograba sacar de su mente. Cada vez que miraba el reloj, impaciente, deseaba en silencio que las agujas avanzaran más rápido hacia las siete, la hora en que terminaría su jornada laboral. Sin embargo, el tiempo, cruel e implacable, parecía transcurrir con una lentitud exasperante, como si disfrutara prolongando su espera.
Ese día, había quedado en recoger a Hayley, y cuando fi