Los ojos de Evan se fijaron en los de su esposa, y una sonrisa ladeada se dibujó en su rostro. Sin embargo, el gesto provocó en ella una mirada de desconcierto, como si de repente hubiera aparecido un tercer ojo en su cara. No lograba entender el motivo de esa expresión, ni por qué parecía un marido cariñoso. Pero en su interior, una sensación de inquietud comenzó a crecer, un cosquilleo que invadía su vientre sin que ella pudiera explicar su origen. Sorprendentemente, no le resultó desagradabl