.37.
Fernando sonrió y suavizó el agarre en la cintura de su novia para pedir la cuenta de inmediato. Quería llegar a casa y hacer lo debido, porque era cierto, ya no podía más. Necesitaban salir de allí de inmediato. Ambos sonrieron gustosos cuando salieron del restaurante y se dirigieron al auto.
Fernando comenzó a conducir por la fría noche con algo de prisa. Sofía bajó la mirada hacia sus manos entrelazadas, nerviosa. Esa noche se entregaría a él y no sabía qué esperar, qué tendría que hacer o q