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Unas semanas después, regresaron a Los Ángeles. Fernando había concluido con los negocios que lo retenían lejos, y aunque las cosas seguían tensas, tenía la esperanza de que el cambio de ambiente pudiera traer algún alivio o, al menos, una oportunidad para empezar de nuevo.
Durante los días más oscuros de Sofía, su amiga fue su mayor apoyo. Era la única persona que lograba arrancarle una sonrisa, aunque fuera pequeña, y también la única a quien Fernando permitía que la visitara. Eventualmente,