Me sobresalté al oír esa palabra. ¿Embarazada? Luca y yo nunca usábamos protección. Nunca. Y habíamos hecho el amor muchísimas veces: en la habitación BDSM, en el coche, en la cama, en el hotel de Suiza.
—Eso es imposible —dije, más para mí misma que para ella.
—Nunca se sabe, señora. Mejor hacerse la prueba —dijo Elena.
Elena salió y regresó con una pequeña caja blanca. Me la entregó con cuidado, como si me diera un objeto sagrado.
Volví a entrar al baño. Mis manos temblaban al abrir el envolt