Como era de esperar.
Aún no había pasado una hora desde que Luca regresó, y Elena ya llamaba a la puerta de mi habitación. Venía con una percha cubierta por una funda de plástico transparente.
Mi cara se torció de inmediato al verla.
—El señor Luca pide que la señora se reúna para cenar, y le pide que se ponga esto.
No necesitaba preguntar qué era ese "esto". Ya lo sabía.
"Esto" era otro vestido extraño. Tal vez más extraño que el de ayer, y más vulgar.
—Esta noche no hay espectáculo, o eso dij