KENDRA
Las pesadillas nunca se van, una y otra vez me regresan al mismo lugar que por meses he intentado escapar, no estoy loca, eso me repito una y otra vez, no estoy loca, al final del día, cuando la noche cae como manto maternal sobre mí, me cubro con sus sombras y me cobijo con los demonios que me acechan.
—Estoy bien, estaré bien —me repito en medio de un susurro apenas audible.
Hago un conteo mental de las veces en las que los monstruos vienen por las noches a visitarme, pero solo hay u