PUNTO DE REENCUENTRO
REGINA
Me parece que no logro entender lo que dice hasta que trata de colocarme el hermoso anillo con un diamante tan grande, que hace que retroceda. Le miro a los ojos, aparto mi mirada y mano de él, haciendo que se ponga de pie y cierre de nuevo la caja con el anillo dentro.
—¿Esa es tu reacción? ¿De verdad? —brama de tal modo que me eriza la piel.
—¿Qué más esperabas? Ni siquiera te conozco —replico dando dos pasos más hacia atrás, con la intención de mantener nuestras