KENDRA
Liam maneja en silencio, pero sé que su cabeza se llena de pensamientos tóxicos, mi corazón late con fuerza recordando cada palabra escrita en el papel y cada detalle de la foto que apareció, en donde se mira a Rebeca atada a una silla, amordazada, con los ojos llorosos pidiendo ayuda, piedad.
Sé de primera mano de lo que es capaz la mafia, no quiero que ella tenga que pasar por lo mismo que yo, no quiero que alguien la pueda tocar contra su voluntad y la dañen como me dañaron a mí, no