KENDRA
Mi cabeza no está en donde debería estar, es decir, siento que mi cuerpo se estremece con solo pensar en que Kratos tiene a la pobre de Rebeca, si es así, ¿qué les espera a Klem y a Evan? Temo por sus vidas, no por las mías, ahora tengo que encontrar una solución sin que Liam o mi padre se enteren.
—¿Qué sucede? —me pregunta Liam—. Estás muy callada.
Mierda.
Levanto la mirada y me encuentro con sus ojos sobre mí. Mi padre no se ha levantado, está en una de las habitaciones de huéspede