RONAN
No puedo dejar de pensar en ella, Regina Lombardi ha invadido mi cabeza, se ha robado cada uno de mis pensamientos desde que me besó, no, desde que la vi bajando las escaleras con ese vestido rojo que me hicieron mierda los nervios que tenía de llevarla a la cueva del lobo. No por las consecuencias que pudieran caer sobre mí, sino, porque un cordero tierno e inocente como él, es un manjar para hombres como nosotros, los Moretti.
Estaba ebria cuando lo hizo, y estoy seguro de que no se ac