Capítulo XX. Engañadas, regresando a los orígenes.
Elena.
Me dirigía al apartamento que tenía Michael en Nueva York, tras aterrizar en el aeropuerto JFK.
La verdad que el hecho de no tener que fingir quien era me había liberado de muchas cosas, podía mostrar abiertamente el afecto hacia mi marido, o poner en su sitio a las pesadas Adoradoras cuando se hacían ilusiones. Pero por otro lado nos habíamos convertido en el centro de atención, y salíamos en la prensa por cada maldita cosa que hacíamos, así que nada más aterrizar, mi marido fue solicit