POV de GIOVANNI
Estaba de pie en mi oficina, con las manos apoyadas contra el escritorio, esforzándome por no atravesar la madera antigua con el puño.
—La dejaste salir —dije lentamente—. Después de todo lo que te dije sobre mantenerla bajo supervisión constante, la dejaste salir a comprar.
Matteo estaba firme frente a mi escritorio, y podía ver la tensión en sus hombros.
—Dijo que necesitaba productos femeninos, señor. Parecía—
—¡No me importa lo que haya dicho! —golpeé la palma contra el escritorio, haciéndolo estremecerse—. Tu trabajo es vigilarla y asegurarte de que no haga ninguna estupidez como reunirse con su familia a mis espaldas. ¿Y qué hiciste tú?
—Pensé… —la voz de Matteo sonó tensa—. Después de lo de anoche, pensé que tal vez darle un poco de espacio podría—
—¿Podría qué? ¿Hacerla sentir mejor? —reí, pero no había humor alguno—. ¿Desde cuándo tomas decisiones sobre lo que mi esposa necesita?
La palabra me supo amarga en la lengua. Esposa. Como si eso fuera realmente lo qu