Un mes y medio después de haber sido dado de alta, transgrediendo las indicaciones del médico, William comenzó a trabajar. Lo único que hacía era sentarse detrás de su escritorio, pero creyó que sentiría la paz que no tenía en casa. Estaba tan confundido de ver, a todas horas, a una esposa que no recordaba haber tomado en santo matrimonio, que corrió a refugiarse en el único lugar que se sentía seguro. Lo que nunca imaginó fue, que Verónica trabajaba en el mismo sitio que él.
—Este diseño de ar