William quería acercarse a Verónica y pedirle que fuera con él a la fiesta, pero no encontraba la forma de iniciar la conversación. ¿Cómo pedirle que lo acompañara como su esposa, si le había dicho que pediría el divorcio? Una mezcla de culpa y nerviosismo lo embargó, cuando ella lo miró y entrecerró los ojos.
—¿Quieres decirme algo, William? —le preguntó ella, dejando encima del plato que tenía frente a ella, el cubierto con el cual cenaba—, no me has quitado los ojos de encima desde que te se