Capítulo 53. Una ruptura y la sensación de ser vigilada.
Stella permaneció de pie frente a Guillermo, con los brazos cruzados sobre el pecho y una expresión que mezclaba tristeza y resignación. Sus ojos, vidriosos, pero firmes, lo contemplaron como si ya hubiera tomado una decisión definitiva.
—Vete, Guillermo. Ella tiene razón en algo —dijo con una media sonrisa que no alcanzó a iluminar su rostro—. Yo he aprendido que ningún hombre puede darte la felicidad. Eso es algo que una tiene que encontrar por sí misma. Y en este momento, no tengo tiempo par