Capítulo 111. Mentiras al descubierto.
Su rostro, normalmente altivo y calculador, reflejaba por primera vez una mezcla de pánico e incredulidad. Había intentado escapar, pero la justicia la había alcanzado.
—¡Suéltenme! —gritó, forcejeando mientras los oficiales la sujetaban con firmeza—. ¡Esto es un error!
Uno de los agentes la miró con frialdad.
—Si no deja que la esposemos por las buenas, tendremos que hacerlo por las malas.
Al final, los hombros de Miranda se hundieron en señal de derrota mientras obedecía.
Sintió el frío meta