Capítulo 110. Territorio marcado.
El aroma a café recién hecho flotaba en el aire cuando Alicia bajó las escaleras. Su humor estaba más ligero que en los días anteriores, aunque aún no olvidaba del todo su enojo con Axel. Pero la sorpresa de la noche anterior, la manera en la que él intentó demostrar su amor, había suavizado su postura.
Lo encontró en la cocina, con una camisa blanca ligeramente arremangada y el cabello algo despeinado. Le preparaba el desayuno, con una expresión concentrada mientras vertía el café en una taza.